Lo llaman política

Posts Tagged ‘Fernando Muguruza

POR RAZONES AJENAS AL AUTOR LA COLUMNA DE LOS MARTES HA SALIDO EN MIÉRCOLES. APROVECHO PARA DECIROS QUE ESTOY DE VIAJE, ASÍ QUE LA ACTUALIZACIÓN DEL BLOG, AL MENOS EN LO QUE A MÍ SE REFIERE, IRÁ UN PELÍN “RELAJADITA”.

Se diga lo que se diga, se incumpla lo que se incumpla, se haga lo que se haga, al final, nunca pasa nada.

No es cuestión de que Javier Del Olmo vuelva a perder en los tribunales, o que esa misma justicia se lleve por delante al alcalde tránsfuga de Castro Urdiales. Ellos dos, son lo que son, y además dan ejemplos de sí mismos cada vez que abren la boca para volver a ahondar más en sus errores.

La cuestión es que no tengo tan claro que estas cuestiones acaben pasando factura a quienes las fomentan, ya sea el corporativismo del Gobierno Regional o el cortoplacismo del presidente del PP cántabro. Resumiendo, toda nuestra clase política, con los tres principales partidos a la cabeza.

El consejero de Industria y el alcalde tránsfuga no son los únicos casos en los que parece que no pasa nada. La digestión del último debate sobre la orientación política del gobierno ha sido otro ejemplo. Lo de orientación política, por cierto, me parece que define perfectamente lo que desde luego no es, un debate sobre el estado de la región.

Es de orientación política porque todo está orientado a mirar las cosas con un determinado cristal, que deforma la realidad, el verdadero estado de la región, que es lo que menos importa.

Ha sido este quizás uno de los menos presentables de los últimos años, dejando a las claras la crisis tan profunda que atraviesa el parlamentarismo en Cantabria (¿cuándo no lo estuvo?). Se llega a consensos en materias de segunda, o en cuestiones donde no queda más remedio, el resto va desde ocurrencias como “lo de La Remonta”, a las emboscadas parlamentarias de la oposición, que ha hecho acopio de iniciativas rechazadas en el pasado para engordar su interminable lista de propuestas.

Por lo demás, el debate constata que Revilla sigue sin tener claro como contribuir a frenar el cambio climático. Sí, como se lo cuento. El Presidente ahorra cada vez más energías, funciona a medio gas, con una mano en el bolsillo, sin despeinarse. Sin embargo, tala medio Amazonas con interminables discursos (ya van dos años) en los que el objetivo es pasar de las dos horas y media… como sea.

Enfrente un impotente y descolocado líder de la oposición, que aunque le pone mucha pasión, y le dedica muchas horas, sabe de antemano que está frente a un muro, contra el que “sus cócteles Molotov”, quedan en fuego de artificio efímero, breve, inútil.

Con esos mimbres es difícil sacar algo más de un debate en el que los grupos que apoyan al gobierno merecen no más que esta frase para que resumamos sus aportaciones.

Estos 39 señores son los que atravesarán con nosotros esta crisis, (sí señor Berriolope, crisis), o como la alta velocidad de altas prestaciones, en versión dual solo para Cantabria porque somos los más guapos… llegará más tarde, bastante más, que el fin de la crisis (que sí, escuche a Rafael de la Sierra).

Aquí al menos, y podemos darnos con un canto en los dientes ya que no tenemos debates estériles y artificiales sobre nuestra identidad, ni tenemos que hacer inmersiones lingüísticas con el idioma del terruño de turno (¿por qué no apostamos por el inglés en la misma medida que otros lo hacen con las lenguas autonómicas?), ni tan siquiera tiramos el dinero del contribuyente en aprobar “consultas populares” irrealizables.

Vamos, que podía ser peor.


Oscar San Emeterio

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Estamos cada vez peor, o al menos, igual de mal que siempre. Si hace una semana me estrenaba en esta lid hablando de dos sujetos que no deberían seguir en política, el tiempo sigue dando razones para mantener esa postura, incluso de forma más enérgica. Y ya que estamos, volverles a dedicar unos minutos de mi tiempo y el suyo.

Javier Del Olmo está más cerca que nunca del banquillo, y Fernando Muguruza, que no anda lejos tampoco, ha vuelto a deleitar nuestros oídos con sus sesudas reflexiones sobre la vida parlamentaria, que él vivió la pasada legislatura, cobrando, como los demás.

Y es que mirando a lo sucedido en los últimos días, los hechos solo dejan lugar al pesimismo cuando no a la perplejidad.

En el caso de Muguruza, aunque es predecible lo que ocurrirá en sede parlamentaria con su reprobación (PRC y PSOE dirán que sí, y el PP rebuscará sinrazones para el no), todavía hay tiempo para retirarle de la alcaldía y tener la decencia de reprobar todo lo reprobable, que no es poco.

Me temo de todas formas que la sesión plenaria del día 16 será una sucesión de “y tú más”, “pues anda que tú”, y el PP se cubrirá de gloria.

Claro que para cubierto de gloria, Pepiño, y su apoyo sin fisuras a Javier Del Olmo… horas antes de que el juez vuelva a ponerle mirando a Las Salesas. Tirando de simil taurino, en tiempos de José Tomás es obligado, hasta el rabo todo es toro, y el abogado del consejero quemará todas las naves posibles.

Dicen que para ganar tiempo, yo digo que para hacer perdérnoslo a los demás. Están en su derecho, y los demás podemos dedicarnos a otra cosa.

Procesos judiciales aparte, en el PSOE cántabro se sigue separando el grano de la paja, aunque sea a través de una idem mental.

Y es que escuchando a Pepiño y al diputado por Cádiz, Alfredo Pérez Rubalcaba, cambio ¿para qué? Aquí no ha pasado nada.

“Si tuviéramos que medir el éxito por los resultados electorales, el resultado de la Ejecutiva saliente será sobresaliente o matrícula de honor”. Habla de la federal, porque de la de aquí no se puede hablar en esos términos.

Hay que retorcer más los argumentos, y en todo caso, aplicar también la doctrina Pepiño, los resultados de las generales y las autonómicas se pueden mezclar y son intercambiables, aunque no estaría de más que retuviéramos el voto de las primeras en las segundas.

José Blanco pasó como un ciclón por Cantabria, y tras escuchar sus palabras parecía que por un momento se había equilibrado un partido, en el que por cierto, él debería mantenerse al margen, lo que pasa es que el aparato es el aparato, y el aparato está para ser usado.

Pues nada, al día siguiente, Blanca Rosa Gómez Morante hace lo único que podía hacer, salir también como un ciclón, atrincherarse en la democracia interna, despotricar contra la injerencia federal en lo regional, para de paso pedirle a Pepiño que respete los congresos regionales al menos tanto como las primarias demócratas norteamericanas.

A las palabras de Blanca Rosa se une el varapalo judicial a Del Olmo, y el huracán Blanco se queda borrasca, que aunque no deje grandes daños materiales, sí al menos nos permite guardar en el baúl de los recuerdos aquella semana en el que Pepiño y Alfredo pintaron en Bonifaz el mundo de color de Rosa, perdón, de Lola.

Oscar San Emeterio

Quien con niños se acuesta meao se levanta. La decisión de Ignacio Diego de apoyar a Fernando Muguruza como alcalde de Castro Urdiales es ya un tema que está superando todos los límites de lo imaginable en política, llegando a un punto de arrastrar por el fango cualquier principio democrático, la legitimidad de nuestras instituciones y de nuestros representantes públicos.

Muguruza, un cadáver político resucitado primero por Revilla, enterrado por los votos de las últimas elecciones, y sacado de su fosa por el cortoplacismo de Nacho Diego, ha vuelto a rebuznar desde su inmerecida poltrona municipal.

No le basta ya con apuntar con el dedo a un juez por empurarle, luego rectificar y apuntar a todos los jueces en general. Ahora sus alaridos se dirigen de nuevo contra el Parlamento y su función, sus usos y sus costumbres.

Tras decirlo cuando era diputado en la anterior legislatura, ahora, vuelve a la carga. Le aburre el Parlamento, y le aburren sus señorías, se dormía él y asegura que más gente. Tiene incluso la desfachatez de referirse a la actitud que se tiene con la oposición, a la que no se le aprueba nunca (o casi nunca) propuesta alguna… cuando él ha estado 4 años votando en ese sentido y sin abrir la boca.

PRC y PSOE, con buen criterio le quieren reprobar, y no les falta razón, por despreciar y descalificar la función de un Parlamento en el que también estuvo Muguruza, y que yo sepa, entre bostezo y bostezo, jamás se planteó devolver dieta alguna (si es que la cobró), o su sueldo de diputado, que ese le cobran ellos y le pagamos todos.

Es posible que en alguna de las cosas que ha dicho hasta tenga razón, pero él, no tiene legitimidad de ningún tipo para hablar del Parlamento, ni bien ni mal, por TRÁNSFUGA y porque gente como él sobra en política.

Nacho ¿a qué esperas?

…monta tanto, Javier como Fernando.

Mirando a nuestro entorno político más cercano quien más quien menos, por diferentes cuestiones, se siente legitimado para defender esto o aquello, y afear la conducta del contrario, que lógicamente, no está legitimado para casi nada.

Si la legitimidad jurídica se refiere a la ley, la legitimidad política se refiere al ejercicio del poder, aunque no debe confundirse legitimidad política con afinidad política.

Según el diccionario, legitimar es convertir algo en legítimo. Claro, dicho así, no queda claro si lo que se legitima es algo que antes no era legítimo y ahora sí lo es.

En esta categoría podríamos situar la postura del Presidente Regional con el caso Del Olmo, y sus cuitas judiciales por su particular modo de ejercer un cargo público de responsabilidad, donde a diferencia de la empresa privada, las formas también importan.

Pero no hablo de legitimar esta o aquella conducta del Consejero de Industria, sino al hecho de que una conducta ilegítima en el pasado, como era ir más de la cuenta por Las Salesas, ahora, que hay conductas ilícitas de primera (malversar) y de segunda (apretar las clavijas a funcionarios díscolos), es simplemente el resultado de la acción de un juez demasiado quisquilloso y posiblemente hasta deslegitimado… puestos a repartir carnets de legitimidad.

Y en estas estamos cuando tras muchos días, sale a la palestra el presidente del Partido Popular en Cantabria, Ignacio Diego, y se anima a decir en público algo que no sólo Del Olmo había puesto en duda, que el Consejero de Industria debería coger las de Villadiego.

Pues sí, tiene razón, por mucho que Del Olmo pida la opinión de catedráticos de derecho, e incluso se atreva, sin rubor alguno, a comparar su situación a la de un empresario privado que se pasa de frenada con uno de sus empleados.

Quizás habría que decirle al Consejero de Industria que tanto donde está ahora como en su anterior cargo, él dispara con pólvora ajena, y que si estuviera al nivel del resto de los mortales no estaríamos manejando conceptos como el aforamiento o la acción de la abogacía del Estado, tan reservados para determinados altos cargos públicos, como inaccesibles para el resto de contribuyentes.

Pero claro, aquí estaba yo esperando desde hace tiempo al señor Diego, con la curiosidad de que la ecuación sea completada con otro nombre, Fernando Muguruza, el alcalde tránsfuga de Castro Urdiales, que es alcalde, porque el PP quiere.

Del Olmo, que por cierto no reconoce a Muguruza como alcalde, debería seguir el mismo camino que el primer edil castreño, y en ambos casos todo está en manos de esas primeras figuras políticas que se cargan las alforjas de legitimidad con una facilidad pasmosa.

Lo de Muguruza, cada día está más complicado y va metiendo al PP en una hipoteca política en donde el Euribor lo fija la acción de la justicia, que ahora resulta que le tiene manía al alcalde, ya ves tú.

Con que Diego se olvide de su alocada teoría de cambiar la alcaldía de Castro por la Presidencia Regional, y tenga la decencia de dar un paso atrás, miel sobre hojuelas.

En el caso Del Olmo, dando por perdido el criterio del propio afectado, Lola o Revilla, Revilla o Lola, pueden dar el paso… y repartirse después la legitimidad, como personas o como partidos.

Oscar San Emeterio

Es una pena que cuando por fin se clarifica un poco la postura del PP cántabro sobre Rajoy, al que siguen apoyando, se visualice a la vez la escuálida solvencia política de Ignacio Diego en cuestiones que trazan la línea entre tener ética política o no tenerla… o simplemente tenerla preocupantemente desajustada.

Confieso que me ha sorprendido su pronunciamiento sobre Lasalle (al que apoya y defiende), Aguirre (no comparte sus declaraciones), y San Gil (no la entiende). Yo me esperaba un paso al frente en otro sentido. No entro a valorar si estar con Rajoy es lo correcto o no, porque no lo sé, y porque no aspiro a controlar el PP desde fuera (el deporte favorito desde algunos medios otrora favorables).

Valoro positivamente pronunciarse, no el sentido del pronunciamiento, que cada uno sabrá.

Ahora bien, mantener a Muguruza en la alcaldía de Castro Urdiales y ponerse de perfil con la situación judicial de Javier Del Olmo me parece lamentable. Y es que estos temas también han centrado parte de su intervención ante los medios.

Quien albergue la mas mínima esperanza de que Diego contribuirá a regenerar la clase política de nuestra región, que se olvide, en todo caso ahondará en la crisis de valores que permite tener un alcalde tránsfuga en Castro Urdiales y un Consejero camino del cadalso judicial, que al menos, faltaría más, ya ha informado de su situación al Consejo de Gobierno.

Y es que Diego actúa así porque es coherente, que es lo más grave. No puede pedir la inmediata dimisión de Del Olmo, porque un minuto después le pedirían la de su portavoz en el ayuntamiento de Castro Urdiales, y le afearían hasta la saciedad que mantenga a un tránsfuga de alcalde.

Por eso no lo hace, por coherencia… enfermiza, pero coherencia.


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